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PUERTAS AL SOL No. 46

 

 


HACIA EL AÑO 60 DE LA NUEVA EDAD DEL AGUADOR CÓSMICO

A 5 años de la Profecía Maya (20.12.2012)

Desde la Honorable Academia del Sagrado Saber Ancestral (L.H.A.S.S.A.),
Queridos Amigos Espirituales, Participantes en el Resurgir de Amerikua como Matriz de la nueva cultura planetaria,
PASH… IN LAK’EH…

Me dirijo a ustedes con motivo de la llegada del Año 60 de la Nueva Edad del Aguador Cósmico (Acuarius, en el Zodíaco latino) el próximo 20 de marzo, Equinoccio de Primavera para el Hemisferio Norte, y de Otoño para el Sur).

En primer lugar, hago votos por vuestra ascensión espiritual hacia la Conciencia Cósmica recorriendo el Sendero Vertical de la Escala Aerosómica (niveles de iluminación interna), propia de la Iniciación Mayor, con motivo del nuevo año natural.

En segundo lugar, hago un llamado a todos para adentrarnos más profundamente en nuestra Tradición Iniciática Amerikuana, acercándonos a los Herederos de nuestra cultura ancestral, las comunidades autóctonas que viven en armonía con el Jardín de la Creación (la Naturaleza, que es el Libro Sagrado viviente y en directo desde la Mente y Mano del Gran Espíritu Divino) y sus dirigentes y Ancianos espirituales, Guardianes del Legado Ancestral, los Tesoros del Espíritu que duran para siempre.

Con tal motivo, y a partir de este Equinoccio, vamos a comenzar un programa de acercamiento a nuestros pueblos originarios, dignos herederos de la sabiduría antigua, en ocasión de eventos, encuentros, celebraciones, festivales, congresos y demás manifestaciones culturales y espirituales que evidencian el nuevo Vuelo del Águila y el Cóndor, para hablar en lenguaje alegórico. También nos acercaremos a los centros ceremoniales, así llamados, de nuestra herencia sagrada, como a los lugares de poder en la naturaleza.
No iremos como turistas, vacacionistas, investigadores, lo cual supondría una barrera o distanciamiento mental entre nosotros y ellos, sino como hermanos, “hijos pródigos” tal vez, a un reencuentro, un abrazo, un restablecimiento de lazos espirituales y familiares, a compartir la herencia, lo que hemos recibido y lo que ellos han heredado y viven intensamente, a despecho de la sociedad materialista dominante hoy. Con la misma actitud de respeto, de mística y amor, iremos hacia las Aulas del Creador (los diferentes ámbitos naturales) y a los testimonios arqueológicos de los momentos cumbre de nuestro pasado, que no son ruinas para nosotros, sino lugares de energía, de poder, donde el espíritu habla, cuya vitalidad interna es mantenida por sus Guardianes (tanto humanos como espíritus).

Saldremos así de la tendencia, propia de la decadente sociedad materialista, a reunirse en grupitos y bajo techo, lejos de la Obra del Creador, ensimismados en la tecnología industrial y en filosofías baratas, hacia los Jardines de la Creación, los paisajes vivos de la Naturaleza, donde se conjuntan ciencia, religión, arte, filosofía, trabajo, creatividad, comunidad, desafíos y pruebas, para la exaltación del espíritu hacia la visión verdadera y el encuentro del centro genuino del ser en sí. Sí, hacia una concepción integral de la existencia que lleve a actos concretos para una vida en armonía con los principios que regulan el Tiempo y el Espacio, en cuyas coordenadas nos encontramos ineludiblemente.
Saldremos del enclaustramiento en que se vive en las ciudades con su contaminación moral y ambiental, en éxodo sagrado hacia la Tierra Prometida del Nuevo Mundo, el nuevo y antiguo estilo de vida, la nueva edad de la Humanidad entrando en su madurez evolutiva, hacia un vivir de peregrinos y ermitaños por los escenarios abiertos de esa gran universidad cósmica: nuestra Tierra, nuestro Sistema Solar, nuestra Galaxia.

Y retornaremos al cumplimiento de nuestras tareas humanas en la sociedad a la cual estamos integrados, enriquecidos con ese vuelo del espíritu, con ese cultivo de la auténtica Libertad del ser, Libertad de la que tanto hablan quienes la ignoran porque no la viven, están sujetos a apegos y rutinas; por tanto, sus conceptos son pobres y confunden a los demás. Retornaremos para contagiar de ese espíritu a todas nuestras relaciones. Porque si el mal y la enfermedad son contagiosos, también lo son el bien y la salud. Para invitar a nuestros semejantes a participar de esa renovación de la vida, al restablecimiento de los principios sagrados en la cotidianeidad. Para ser promotores de la implantación de la Nueva Edad Acuariana en la sociedad.

Esta nueva etapa en la implantación del Sendero Ascendente de la Escala Aerosómica dentro de la Iniciación Mayor, la iniciaremos a partir de este mes.
Por lo tanto, hago extensiva una invitación a quienes estén dispuestos, a participar de la llegada del Equinoccio, en grupo, con amigos y familiares, en alguno de los lugares mencionados: comunidad, naturaleza o centro ceremonial, cercano a su residencia. La entrada del Sol al primer Grado de la constelación de Acuarius (Grado 1 del signo de Aries en el Zodíaco intelectual), punto vernal, momento del equinoccio, será el 20 de marzo a las 7 p.m., hora de México D.F. A esa hora se puede hacer una meditación, sea en casa o en un lugar adecuado. Y al día siguiente, 21, en horas de la mañana, hacer el contacto cósmico en alguno de los lugares mencionados: el saludo al Sol, a las 4 Direcciones cardinales, al Corazón del Cielo, al Corazón de la Tierra, al Corazón de la Humanidad, y al propio Corazón (con los sonidos correspondientes, vocales y consonantes), o bien con algún otro ritual propio del equinoccio, ojalá con Ancianos y gente de comunidad autóctona.

Por nuestra parte, y a nombre de nuestra comunidad en L.H.A.S.S.A., iremos a Papantla, Veracruz, a participar en la Cumbre Tajín, Festival de la Identidad, del 17 al 21 de marzo. Es una convocatoria pública hecha por el Consejo de Ancianos Totonaca, y la información puede encontrarse en www.cumbretajin.com o solicitarla al 01 800 000 0789. Pueden acompañarnos los que así tengan a bien, allí nos encontraremos, principalmente el 20 y el 21.

A partir de esa fecha, habrá nuevas disposiciones en nuestra Soberana Orden para el Colegio Iniciático Universal, ajustadas a esta nueva etapa, y facilitando la instalación de los Núcleos en otros países. Disposiciones que les serán enviadas en el curso de este mes, de acuerdo a lo ya anunciado anteriormente al respecto.
Aprovechemos la energía ígnea que brinda el nuevo año 60, con 5 astros en signos de Fuego: Sol y Luna en Aries, Saturno en Leo, Júpiter y Plutón en Sagitario (será su último año allí, el 2008 pasa a Capricornio; Plutón rige la parte oculta de la Nueva Edad, las fuerzas que se mueven bajo la superficie para implantar la nueva cultura; igual ocurre en lo personal, según la carta natal; este planeta, el más lento de todos, tarda unos 24 años en cada signo.) Saturno en Leo, iluminado por esa Casa del Sol, activa la verdadera Justicia, que es el equilibrio, la armonía y belleza (recordemos que se exalta en Libra, Casa de Venus) y no tribunales ni cárceles, que es un agregado humano en tiempos de karmas densos. Júpiter en su signo, respaldado por Plutón, viene otorgando la posibilidad de lograr el don de la visión sagrada, sublimando la bestia y cabalgando sobre ella (Sagitario es un centauro, y signo del “Yo Veo”). No son muchos los que saben aprovechar esos estados celestes, se conforman con una interpretación superficial del horóscopo, y una aplicación elemental de las aspectaciones a asuntos comunes o materiales. La carta natal en verdad es como un mapa del tesoro, un plano de nuestros recursos, potenciales y desafíos para avanzar por la Senda Sagrada, que es la vida, hacia la Liberación interna.

Para terminar, algunos datos sobre el pueblo Totonaca, tomados de “La Religión de los Totonacas de la Sierra”, por Alain Ichon, publicado por el Instituto Nacional Indigenista en 1973: “Distribuidos en las anfractuosas estribaciones de la Sierra Madre Oriental, al norte del Estado de Puebla, se encuentran los grupos de lengua totonaca a que se refiere el presente trabajo; son los grupos más aislados y conservadores de los que pueblan la región del antiguo Totonacapan, que se extienden hasta las tierras bajas del estado de Veracruz. Salvo pocos trabajos de investigación preliminar, han permanecido desconocidos. Según el censo de 1970, los hablantes totonacas eran unos 125.000, de los cuales 42.000 desconocían el español, índice del grado de conservatismo que caracteriza esa región de la Sierra. Es un campo casi virgen de la cultura aborigen, tanto más interesante cuanto que la penetración española, dificultada por lo accidentado del terreno, fue tardía, episódica e incompleta.

Este libro es una contribución original de suma importancia para conocer la cosmovisión aborigen, tan difícil de penetrar en sus conceptos más hondos. Su enfoque se dirige a describir las creencias y prácticas religiosas tradicionales que norman la vida de esa región; los datos fueron recogidos de 1963 a 66 a través de cinco pueblos estratégicamente distribuidos. En la versión cosmológica que ofrecen del Universo, se perciben reminiscencias del Popol-Vuh o Libro Sagrado de los Mayas, con sus diversos planos celestes y subterráneos, más los dioses en que se apoyan las cuatro esquinas del plano terrestre. Ligado a ello, se cuenta la importancia de los 5 puntos cardinales (incluyendo el centro) con sus colores respectivos, la sucesión de días faustos e infaustos y la influencia de todo ello en el destino humano. El esoterismo de los números se presenta insistentemente, a veces conectado con la tradición nahua del altiplano y otras con la de los Mayas; el número esotérico del maíz es cinco-serpiente, “porque hay cinco clases de maíz.”
Todavía más significativas dentro de este conservatismo prehispánico resultan las prácticas de carácter idolátrico que aún subsisten, donde predomina la tradición nahua, a la cual pertenecen casi todos los ídolos a los que aún se rinde culto; entre ellos: Xipe-Tótec, dios de la vegetación, cubierto con la piel de una víctima desollada; Tlaloc, dios de la lluvia; Cihuacoatl, la diosa-serpiente; Xilonen, diosa del maíz; Ehecatl, dios del viento, y otros más. Inclusive en los actos del ritual se emplean objetos de procedencia prehispánica, como un fragmento de yugo con la cabeza de Tlaloc, otro con la cabeza de Cipactli, el monstruo de la tierra, y otros.
En suma, el libro ofrece una enorme riqueza informativa de un mundo que se creía sumergido en las páginas de códices y primeros informes de frailes hispanos y escribanos indígenas. Su lectura resulta fascinante. (Comentarios tomados de la solapa del libro.)

Dice el autor en las primeras páginas de su obra que la reducción de la zona ocupada por los totonacas se explica por dos hechos; el primero es antiguo: la brutal caída demográfica a causa de la conquista, que hizo pasar la población de 750 mil a 100 mil; y el segundo es reciente: el abandono progresivo de la lengua totonaca a cambio del español.

En el capítulo sobre las danzas religiosas, hace mención de El Volador; el término totonaca más empleado es tsoqoqósnu, de la raíz qosnu: volar. El bonete puntiagudo se refiere a la fertilidad, y el tocado del volador parece simbolizar el Sol, las 13 varas de carrizo serían los rayos creadores o fecundantes del astro. La danza no es verdaderamente viva sino en San Pedro Petlacotla, en otros poblados está en vía de desaparición.

Los Ancianos dicen que el Volador, como la danza de los Santiagueros, es una danza del Agua, es decir, que vino del mar, al Este, dominio de los dioses. La leyenda cuenta que un hombre, al ir a buscar agua en la Mesa, vio en medio de los pozos un pequeño mástil de Volador, erecto, con sus Voladores en plan de volar. Por eso se dice que la danza viene del Agua. Cuando el danzante muere, no va bajo tierra como los otros muertos, sino más bien “en el Agua”, al oriente, para regocijarse con aquellos que lo han enviado. El danzante ha nacido “sin temor”; su estrella es la Gran Estrella (Venus.)

La danza se ha mantenido esencialmente pagana, al igual que la mayor parte de los ritos que la preceden y la acompañan. Sin embargo, es ejecutada en honor del santo patrón local o en ocasión de una fiesta católica. Los accesorios principales del Volador se guardan siempre en la iglesia o en la presidencia. La influencia de la danza española aparece insignificante. Hasta aquí esta pequeña información sobre los Totonacas; mayores datos pueden encontrarse en la página Web arriba indicada.
Confiando en vuestra participación en los ritos equinocciales, les saluda:

PASH… AL LAK’EN…
En nombre de ACCIÓN POR LA UNIDAD MUNDIAL y de la MANCOMUNIDAD DE LA AMÉRICA INDIA SOLAR,
el Rector General, Titolopochtli, Ajook Oolal (T.A-O) Domingo Días Porta
Zirahuén, Michoacán, México, 9 de marzo, 2007 (19º Piscis, Año 59 N